Cuando la vida me invita a pausar
De vez en cuando, la vida se ralentiza, me lleva a una pausa y me saca de la rutina diaria. Y cuando todo va más lento, me hace una invitación: “Detente, observa, decide de nuevo”. Acepto la invitación. Observo y reconozco que en mi cuerpo se manifiestan mis emociones, sea consciente o no de ello. Entonces, cuando mi cuerpo se enferma, está expresando lo que no he gestionado de manera consciente.