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Mostrando las entradas con la etiqueta Mis recuerdos.

El amor se puso de pie.

  Durante mi estancia en Venezuela, casi todos los días llegaba a la oficina de mi papá llena de emoción por saber que hablaríamos, y con la expectativa de descubrir qué traería su mente ese día. Un día me acerqué casi gritando: —¡Buongiorno, Pierino, amore mio! ¿come stai? ¿come ti senti? Él, calmado y apacible, sonrió y me dijo: —No te sientes, que quiero hacer algo… Mientras le preguntaba qué quería hacer, comenzó a levantarse de la pequeña motocicleta o scooter eléctrico que lo ayuda a desplazarse de un lugar a otro. A sus 94 años, mi papá sufre de artrosis severa y caminar le resulta casi imposible. Cambiar de la scooter a su silla de ruedas o a la cama supone un gran esfuerzo. Sin embargo, esas limitaciones no lo detienen cuando se propone hacer algo. Y ese día, su propósito era abrazarme, esta vez estando ambos de pie. Lo miré con asombro y temor de que pudiera hacerse daño. Mientras tanto, no podía contener mis lágrimas. Él continuó levantándose con un esfuerzo increíble, ...

La cocina en mi familia

Mi memoria gustativa, aquello que me lleva a mi infancia, está llena de sabores de la cocina italiana .  Con solo percibir esos aromas y sabores, me transporto  fácilmente a mi casa materna y a revivir momentos y rituales que atesoro en mi memoria. El olor de las deliciosas salsas y pastas, los panes y galletas, los vegetales aromáticos y ricos.  El aroma de la albahaca , el orégano , el romero o el laurel ; el aceite de oliva y los salchichones . Los chorizos , la mortadela y las nueces . 

El viaje de mis sueños

  Me fui por unos días de viaje. Esta vez elegí ir a la ciudad con la que había soñando por mucho tiempo.  En mi primer día en el lugar, una gran emoción erizó mi piel cuando caminé por sus calles hermosas, fue increíble la sensación de ver la soñada ciudad por primera vez.  Estaba ansiosa por recorrer los sitios que había leído y visto en fotografías y así lo hice, recorrí sus calles, plazas, museos, puentes, esculturas. Fui al mirador de la ciudad desde donde pude ver en conjunto la belleza imponente de la antigua ciudad.
  La rabia y la tristeza fueron un día a una laguna, ambas se quitaron sus ropas y entraron al agua. Al cabo de un rato la rabia con su forma de actuar rápida, ciega y sin pensar salió del agua y sin notarlo se vistió con la ropa de la tristeza, luego cuando la tristeza en su lento y desanimado andar, sin ningún apuro de irse salió del agua no vió su ropa, solo vió  la ropa de la rabia y como no le gusta quedarse al descubierto, se vistió con la ropa de la rabia. Jorge Bucay.