Mi nonna Modesta.
Mi nonna Modesta.
Hace poco tiempo descubrí que me gusta escribir. Lo hago realmente poco, sucede cuando alguna actividad, algún sabor, un aroma o una emoción me traen la inspiración necesaria.
Hace días mi querida hermana Ana comentó que quizás lo heredé de nuestra nonna Modesta, ella hermosa mujer, que debido a que mi nonno se fue a la guerra le tocó criar a mi querido padre Pietro sola, con la ayuda de su mama Pascua Rosa y su suegra Rosina.
Según cuenta mi papá, mi nonna hizo diferentes cosas para lograr alimentarlo, y cubrir sus necesidades, eran épocas difíciles para los italianos.
Yo no conocí a mi nonna, ella me tomo en sus brazos cuando era una bebé y eso lo atesoro en mi corazón. Por lo que mi papá cuenta y mi percepción de quien es mi amado padre, mi nonna fue una mujer especial, una italiana de tradiciones, valores, religiosidad y cultura que sobresalía en su época, amó a mi padre e hizo de él un hombre maravilloso, con valores, principios, costumbres, cultura y buen gusto que hasta hoy día, a sus 86 años, él los mantiene. Mi papá ha sido siempre avanzado para la época que vive. Ambos han marcado la diferencia, cada uno en su momento.
Mi nonna era una de las pocas mujeres de su pueblo, la pequeña y acogedora Pratola Peligna, que sabía leer y escribir, así que ella hacía un bello trabajo, leía las cartas a otras mujeres, cartas que enviaban sus esposos o familiares que, como mi nonno, estaban en la guerra, ella también escribía la respuesta a esas cartas...
Cuando visité Pratola Peligna pensé en ella haciendo ese trabajo por el cual cobraba, y me remonté a esa época: ella hermosa, sentada cerca de la plaza de pueblo leyendo, observando cómo sus paisanos reflejaban emociones en sus rostros según lo que escuchaban de los labios de mi nonna.
Pienso que leía historias muy tristes de guerra, pero también debió haber leído historias de amor y desamor. Luego ella contestaba esas cartas, seguro unas dulces con buenas noticias y otras no tanto. Quizás mi nonna vivía las emociones que leía y respondía. Yo hubiese adorado hacer ese trabajo...
Prefiero imaginar que eran solo historias de amor en tiempos de guerra, de amores que esperan como Penélope, amores correspondidos o no correspondidos, en la distancia llena de dolores de guerra. Sería muy bello en aquella época escribir una carta llena de esperanzas, de fe en un mejor futuro, unas cartas llenas de ilusiones para el regreso de un padre, un hermano, un novio o un esposo que ansía volver al hogar, volver al corazón.
Hoy escribo, no como mi nonna, pero seguro ella lo disfrutó como yo, adoro esa historia. Cuando pienso en ella, me siento feliz y mi rostro cambia así como un niño modifica su expresión cuando lee o escucha una historia que le causa fascinación, le gusta o le asombra.
Este texto se lo dedico a mi papá y a mi nonna, a quienes agradezco, amo y honro.
Emilu
Texto escrito en Enero 2019.
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