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El placer y el gozo

  Vivía ocupada, parecía que el tiempo pasaba muy rápido. Cuando llegaba la noche, me daba cuenta de lo largo que había sido el dia, mi cansancio y algunas veces el dolor en mis piernas me hablaban de todo lo recorrido, mi cuerpo agotado hacía el inventario de mi labor del día y el cansancio me decía: ya no es hora de hacer nada más que meterte en la cama, y así comenzaba el ciclo de nuevo, casi inconsciente.

La vida no se detiene

Ocasionalmente he sentido que estoy en un momento de estancamiento. Pensar que estoy en automático y que nada sucede es sentir que los días transcurren todos iguales: días rutinarios, sin nada nuevo que contar. Después me doy cuenta que, en realidad, he estado desconectada; no he alcanzado a percibir el proceso silencioso que la vida ha estado gestando.

Amar y ser amada

Cuando vivimos experiencias en las cuales nos hemos sentido heridos, se vuelve una necesidad sanar para seguir el camino con un corazón limpio. Estoy convencida de que tener una compañía y un cómplice como pareja es parte de lo que enriquece el transitar de la vida. Sin embargo, desde mi óptica y experiencia para llegar a ello se hace necesario desarrollar la capacidad de aprender de la experiencias pasadas, sin permitir que lo vivido haga de ti una persona seca o fría. 

La pregunta, mi respuesta.

Tras la pregunta que me hizo Mario Reyes: ¿cómo te sientes ahora, sola y haciendo la vida que quieres hacer? la inquietud se apoderó de mí. Antes nadie me lo había preguntado, ni yo misma.