El placer y el gozo
Vivía ocupada, parecía que el tiempo pasaba muy rápido. Cuando llegaba la noche, me daba cuenta de lo largo que había sido el dia, mi cansancio y algunas veces el dolor en mis piernas me hablaban de todo lo recorrido, mi cuerpo agotado hacía el inventario de mi labor del día y el cansancio me decía: ya no es hora de hacer nada más que meterte en la cama, y así comenzaba el ciclo de nuevo, casi inconsciente.