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El amor se puso de pie.

  Durante mi estancia en Venezuela, casi todos los días llegaba a la oficina de mi papá llena de emoción por saber que hablaríamos, y con la expectativa de descubrir qué traería su mente ese día. Un día me acerqué casi gritando: —¡Buongiorno, Pierino, amore mio! ¿come stai? ¿come ti senti? Él, calmado y apacible, sonrió y me dijo: —No te sientes, que quiero hacer algo… Mientras le preguntaba qué quería hacer, comenzó a levantarse de la pequeña motocicleta o scooter eléctrico que lo ayuda a desplazarse de un lugar a otro. A sus 94 años, mi papá sufre de artrosis severa y caminar le resulta casi imposible. Cambiar de la scooter a su silla de ruedas o a la cama supone un gran esfuerzo. Sin embargo, esas limitaciones no lo detienen cuando se propone hacer algo. Y ese día, su propósito era abrazarme, esta vez estando ambos de pie. Lo miré con asombro y temor de que pudiera hacerse daño. Mientras tanto, no podía contener mis lágrimas. Él continuó levantándose con un esfuerzo increíble, ...

Mucho mas que regresar

  Por tercera vez, me repetí: “Quizás esta sea la última vez que vea a mi papá”. Agarrada de su mano, me despedí con el nudo más grande que he sentido en mi garganta. Antes de salir de su habitación, le dije: —Te amo, te admiro, te respeto y te agradezco por todo. Él me observó con el rostro apacible y sonriente y me respondió: —No sufras, algunas veces no te recuerdo.

Volvi a Venezuela

  Volví a Venezuela después de ocho años de experiencias en el exterior. Tomar la decisión de regresar no fue fácil. Sentía resistencia a volver y me inventé algunas excusas para justificar mi decisión de no hacerlo. Estando allá, comprendí que era miedo. Miedo a sentir todo aquello que mi mente me había dicho que sentiría. Mi primera sensación fue de felicidad. Estar allí fue un bálsamo de paz, alegría, pertenencia y una conexión profunda. Volví a encontrarme con una versión de mí misma que no era la mujer que había decidido emigrar ni la que soy hoy. Me reencontré con aquella mujer que creció en ese pueblito; con la hermana que fui, con la hija que no tuve el tiempo para ser, con la amiga que un día dejé de ser y con esa parte de mí que hoy se reconoce, más que nunca, como hija de aquel pueblo.

La cosecha de su siembra

Lo importante no es lo que nos sucede. Lo verdaderamente importante y, en ocasiones, lo trascendental es lo que hacemos con aquello que nos sucede: la actitud que elegimos frente a la vida. Según Viktor Frankl, una de las últimas libertades humanas es la capacidad de elegir nuestra propia actitud frente a un conjunto de circunstancias y decidir nuestro propio camino. 

Dolce far niente.

Hoy regresé a mi casita después de pasar nueve horas en mi lugar de trabajo. Al llegar, abri mi laptop y me conecté, estuve en dos reuniones online y luego hice algunas pequeñas labores del hogar. Finalmente, puse música y tomé una ducha. Fue allí donde me di cuenta de todo lo que había hecho, de cuán largo había sido el día… y aun así, todavía era temprano. El día había estado lleno de voces, pantallas, tareas y pensamientos cruzándose sin pausa.

Cuando la vida me invita a pausar

De vez en cuando, la vida se ralentiza, me lleva a una pausa y me saca de la rutina diaria. Y cuando todo va más lento, me hace una invitación: “Detente, observa, decide de nuevo”. Acepto la invitación. Observo y reconozco que en mi cuerpo se manifiestan mis emociones, sea consciente o no de ello. Entonces, cuando mi  cuerpo se enferma, está expresando lo que no he gestionado de manera consciente.

Estar conmigo

Desperté en mi cama calentita, con la deliciosa sensación de estar libre. Hoy no fui al trabajo. Me levanté con la única urgencia de prepararme  un delicioso café.  Percibo y disfruto su aroma desde el momento en que comienzo la preparación.

Habla mi rutina en la cocina.

  Desde hace bastantes años trabajo en cocina y desde hace casi seis años lo hago en una cocina de Irlanda. He aprendido a hacer diferentes preparaciones, todas nuevas para mí, muy distintas a mi cultura y a lo que aprendí en Venezuela. Hoy comencé, como de costumbre, en mi labor diaria. En las primeras horas del día necesito estar enfocada; me mantengo en el instante presente mientras realizo cada preparación. Sin embargo, hoy, mientras mi cuerpo seguía la rutina que tiene integrada y actuaba como un autómata, sentí que me separé del personaje “The baker” y me observé desde afuera.

Vivir la espiritualidad.

Elegir caminar en este mundo sintiendo que no soy de aquí, es saber que soy Espíritu puro, ha sido comprender que esa sensación es el resultado natural de cultivar mi vida interior. Empujada por querer obtener respuestas, por cuestionar lo cotidiano y por considerar que tiene que haber otra manera de transitar la vida, me he dedicado a indagar en la espiritualidad. Mi intención siempre ha sido entender lo que significa y lo que aporta a mi experiencia individual.

La cocina en mi familia

Mi memoria gustativa, aquello que me lleva a mi infancia, está llena de sabores de la cocina italiana .  Con solo percibir esos aromas y sabores, me transporto  fácilmente a mi casa materna y a revivir momentos y rituales que atesoro en mi memoria. El olor de las deliciosas salsas y pastas, los panes y galletas, los vegetales aromáticos y ricos.  El aroma de la albahaca , el orégano , el romero o el laurel ; el aceite de oliva y los salchichones . Los chorizos , la mortadela y las nueces . 

El placer y el gozo

  Vivía ocupada, parecía que el tiempo pasaba muy rápido. Cuando llegaba la noche, me daba cuenta de lo largo que había sido el dia, mi cansancio y algunas veces el dolor en mis piernas me hablaban de todo lo recorrido, mi cuerpo agotado hacía el inventario de mi labor del día y el cansancio me decía: ya no es hora de hacer nada más que meterte en la cama, y así comenzaba el ciclo de nuevo, casi inconsciente.

La vida no se detiene

Ocasionalmente he sentido que estoy en un momento de estancamiento. Pensar que estoy en automático y que nada sucede es sentir que los días transcurren todos iguales: días rutinarios, sin nada nuevo que contar. Después me doy cuenta que, en realidad, he estado desconectada; no he alcanzado a percibir el proceso silencioso que la vida ha estado gestando.

Amar y ser amada

Cuando vivimos experiencias en las cuales nos hemos sentido heridos, se vuelve una necesidad sanar para seguir el camino con un corazón limpio. Estoy convencida de que tener una compañía y un cómplice como pareja es parte de lo que enriquece el transitar de la vida. Sin embargo, desde mi óptica y experiencia para llegar a ello se hace necesario desarrollar la capacidad de aprender de la experiencias pasadas, sin permitir que lo vivido haga de ti una persona seca o fría. 

La pregunta, mi respuesta.

Tras la pregunta que me hizo Mario Reyes: ¿cómo te sientes ahora, sola y haciendo la vida que quieres hacer? la inquietud se apoderó de mí. Antes nadie me lo había preguntado, ni yo misma. 

Conocerse a través del mundo.

Vivir es relacionarse: c on el entorno, con los demás, con ideas, con el tiempo, con el dinero, con el trabajo y demás. Somos seres relacionales, y si nos observamos notaremos que con cada vínculo revelamos quienes somos en nuestro interior: cómo pensamos, qué creencias poseemos y cómo nos desenvolvemos en la sociedad de la que formamos parte.

Tu eres la luz

Lo que sucede afuera me duele, y a veces duele mucho. Las guerras, los grandes accidentes, las acciones que dañan en colectivo, incluso las cosas triviales o las historias que me cuenta mi mente —los juicios, los miedos— terminan por atraparme.

No somos seres aislados

  Los seres humanos buscamos de una u otra manera lo mismo: Bienestar,  felicidad, plenitud, sentido de la vida o paz. También buscamos éxito, fortuna, reconocimiento, amor, pareja o realización.   Cada uno busca cosas diferentes, lo que cree que necesita encontrar. Por lo diversos y diferentes que somos, toda búsqueda se vuelve válida, porque cada una responde a la verdad de quien la emprende. Sentirnos bien y plenos en todos los ámbitos de la vida, es una prioridad en la que frecuentemente coincidimos, aunque en la cotidianidad podemos perder el foco. 

La mejor versión de mí

  Durante mucho tiempo he leído frases como: “Desarrolla la mejor versión de ti” o “Sé la mejor versión de ti mismo”, como un llamado al empoderamiento personal y a la autorrealización, siempre ligadas a una motivación, ya sea interna o externa.

El viaje de mis sueños

  Me fui por unos días de viaje. Esta vez elegí ir a la ciudad con la que había soñando por mucho tiempo.  En mi primer día en el lugar, una gran emoción erizó mi piel cuando caminé por sus calles hermosas, fue increíble la sensación de ver la soñada ciudad por primera vez.  Estaba ansiosa por recorrer los sitios que había leído y visto en fotografías y así lo hice, recorrí sus calles, plazas, museos, puentes, esculturas. Fui al mirador de la ciudad desde donde pude ver en conjunto la belleza imponente de la antigua ciudad.

La vida es movimiento y evolución.

Observar, observarse, es la clave para conocerse. En silencio cultivo mi silencio interno y allí puedo reconocer lo que quiero compartir.