Dolce far niente.
Hoy regresé a mi casita después de pasar nueve horas en mi lugar de trabajo. Al llegar, abri mi laptop y me conecté, estuve en dos reuniones online y luego hice algunas pequeñas labores del hogar. Finalmente, puse música y tomé una ducha. Fue allí donde me di cuenta de todo lo que había hecho, de cuán largo había sido el día… y aun así, todavía era temprano. El día había estado lleno de voces, pantallas, tareas y pensamientos cruzándose sin pausa.